lunes, 4 de noviembre de 2013


El libro del Eclesiástico

 

Introducción:

 

Eclesiástico significa “libro de la Iglesia”, no se conoce el origen de este nombre pero se sabe que remontaba a Cipriano.[1] Tal vez se deba al uso extendido de este libro entre los cristianos. Llamado también Ben Sirá o Sirácida. Es el único libro del AT firmado por su autor: Jesús, el hijo de Sirá (50,27). El Eclo se parece en sus sentencias a Job y al Eclesiastés pero su mayor influencia es de los Proverbios.

 

Estudio literario

 

Géneros literarios

 

Mientras que en el libro de los Proverbios predomina el masal en forma de sentencias y consejos breves e independientes en el libro del Eclesiástico es la excepción encontrar proverbios aislados e independientes (3,28s). No obstante ello a veces se encuentran pequeños grupos temáticamente diferentes unificados por la forma negativa o afirmativa (CC 7-8). En Prov sólo hay estrofas grandes y pequeños tratados en los capítulos 1-9 y en el Eclo predomina esta forma. Igual que en Prov encontramos:

 

·         Formas valorativas: aceptación o rechazo del Señor y por lo tanto aprobación o repudio del autor y de los hombres en general (2,12-14).

·         Recursos estilísticos tales como:

Ø  “Más vale….que”…(10,27)  son muy frecuentes.

Ø  “Dichoso el que…(14,1-2; 25,8-9) ; 26,1)

Ø  “Antes de…(18,19-23)

Ø  “Pregunta a” (19,13-17) o bien “Aclara …

Ø  “Hay…(19,23-26)

 

·         Comparaciones y metáforas: 11,30; 43,18; 50,6-10

·         Proverbios numéricos: 25,7-11; 50,25-26

·         Preguntas retóricas (1,6; 2,10; 10,19; 31,27) Uso extendido en los Prov y en todos los que pasaron por escuelas.

·         Poemas alfabéticos: (51,13-29) conservado su originas en hebreo sólo en parte.

·         Himnos (42,15—43,33; 51,1-12) que cantan las maravillas de la creación.

 

·         Discursos y pequeños tratados: (1,1-21; 4,11; 24,1-34) Esta es la forma predominante en este libro.

 

Algo propio del libro del Eclesiástico son los llamados:

 

·         Retratos históricos (o “encomios”): son la descripción de personajes del AT (CC 44-50). El Eclo los llama: “elogio de los hombres de bien” (44,1). Van precedidos por un resumen de títulos honoríficos y rasgos significativos según lo ve el autor (49,1-3). En su selección de personajes se ve su clara preferencia por las figuras sacerdotales o personas que tuvieron que ver con el culto de Israel, hasta culminar con Simón, gran sacerdote de su tiempo. Los encomios buscan la admiración de los lectores hacia los personajes y luego la imitación de sus ejemplos.

 

 

 

Estructura:

 

Se puede dividir en tres secciones, cada una de ellas termina con algún poema:

1—24 (24,1-34: Himno a la sabiduría en clave femenina)

25—43 (42,15—43,33: Himno de alabanza al Creador)

44—51 (51,13-30: Himno descriptivo de la búsqueda de la sabiduría por parte de Ben Sira)

 

Estudio histórico:

 

En el ámbito de la Palestina, se considera “período helenista” a la época comprendida entre la ocupación de ese territorio por Alejandro Magno, en el año 332 a.C., y la proclamación de Augusto como emperador romano, en el año 27 a.C. Dicho período se caracteriza por el predominio de la cultura griega, aunque su influencia sobre el judaísmo había comenzado ya antes del siglo IV a.C. y prosiguió hasta la época talmúdica, en los siglos III y IV d.C. Judaísmo y Helenismo eran dos mundos culturales distintos. El helenismo constituía un fenómeno muy complejo que incidía en todas las áreas de la vida (política, social, económica, tecnológica, cultural y religiosa). Durante el tiempo en que se dio su influjo las culturas del Medio Oriente y del judaísmo filtraron muchos elementos del pensamiento griego, de modo tal que el judaísmo tendió al universalismo y puso al descubierto las antiguas tensiones presentes en Israel: centralismo religioso hegemónico en contra de la diversidad, separatismo en contra de la apertura a culturas diferentes. El helenismo buscaba una civilización mundial “ecuménico” que era su lema, en orden a construir la fraternidad universal o el mundo unido. Se quería conjugar los mejores elementos de las culturas griegas y oriental. Se promovieron los matrimonios mixtos, se fomentaron tendencias sincretistas. Esta corriente cultural se difundió a través de las ciudades llamadas polis conectadas entre sí.

 

Autor, lugar y fecha de composición:

 

El Eclesiástico es el resultado del gran proceso de transformación del judaísmo en el siglo III a.C. Confluyen muchas visiones adoptadas por grupos diferentes y a veces antagónicos. Algunos de sus puntos se pueden identificar con los saduceos pero también enseña doctrinas contrarias  a ellos. Su autor parece conectado con el “rabinismo” y se puede afirmar que era un sabio, verdadero maestro para sus discípulos. La penetración del helenismo en el judaísmo palestinense se refleja en este libro, pero Ben Sirá mantiene un helenismo moderado con cierta acomodación intelectual pero siempre preocupado por los judíos que iban demasiado lejos y los advierte de no caer en la apostasía. No obstante fue caratulado como sospechoso de helenista lo cual lo dejará fuera del canon hebreo.

Ben Sirá escribe en el año 180 a.C. y se trata de una colección de sus enseñanzas escritas muy probablemente en Jerusalén. Su traductor al griego llama al autor “mi abuelo” en el prólogo. El original hebreo desapareció en el mundo occidental por más de 15 siglos (desde san Jerónimo al 1900). El texto original se conoció en hebreo pero no estaba muy difundido. En 1896 Salomón Schecter descubrió un manuscrito hebreo medieval del Eclo conservado en un almacén de libros bíblicos y litúrgicos usada en el Cairo.

 

 

Estudio teológico

 

Los temas del Eclo son muy variados y se podría decir que trata todas las temáticas de la sabiduría. Es como una especie de enciclopedia sapiencial de su tiempo y de los siglos precedentes. Refleja la sabiduría tradicional pero actualizándola a las nuevas circunstancias históricas.

·         La sabiduría: 1,9; 24,3.9; 15,2; 4,11; 51,13-22. El Eclo es el primero en vincular la sabiduría con las tradiciones de Israel (en esto está su mayor originalidad). Esto se ve en la identificación entre Sabiduría y Torá. El Eclo quiere dejar claro que la Ley (Torá) es la verdadera sabiduría que los infieles buscan en otro lado. Ver 24,1-29. Esto nos muestra como el libro defiende el judaísmo y su argumento es que Israel tiene su propia sabiduría y ésta es superior a la de los griegos.

·         El hombre: eje sobre el que gira el mundo sapiencial, punto de partida de la observación, el sujeto que habla, el que crea dichos, reflexiones, etc. Ser limitado, condición de un ser creado. El Eclo usa antítesis: sensato – necio (29,12); justo – malvado; rico – pobre; generosos – tacaño; mortal – inmortal; humilde – soberbio.

·         Vida en la sociedad, vida familiar, la injusticia social, ámbito religioso, etc.

 

Tener en cuenta que los sabios mediante consejos, sentencias buscan la manera de adaptar la vida humana al orden y equilibrio que observan en la naturaleza, reflejo de la voluntad de Dios. Este es el modo peculiar que caracteriza a la literatura sapiencial en contraposición a los historiadores y profetas que cuentan la historia de su pueblo y reflexionan sobre ella o examinan la relación de fidelidad – infidelidad a la Alianza.

 

 

Canonicidad del Eclesiástico: Este libro no fue admitido en el canon judío incluso cuando se lo citaba usando la fórmula “está escrito” que se usa en relación a obras canónicas. Cuando se establecen los criterios de canonicidad por parte de los dirigentes fariseos en la era cristiana (año 95 d.C.) se excluye al Eclo ya que se delimita la inspiración al período comprendido entre Moisés y Esdras. Además algunos aspectos del libro parecían cercanos al pensamiento saduceo más que al fariseo, y además fue caratulado como helenista. Es así que formó parte de los libros canónicos del AT para los católicos y para la mayoría de las iglesias ortodoxas. Igualmente su canonicidad fue complicada. Mientras que estaba presente en la versión de los LXX (lo cual le daba un cierto carácter sagrado) san Jerónimo no lo incluye en la Vulgata. San Agustín en cambio considera a todos los libros de los LXX con la misma autoridad canónica.



[1] San Cipriano: Padre de la Iglesia (160-258)..

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