jueves, 9 de mayo de 2013


Las leyes en Israel

 

Gran parte del Pentateuco está ocupado por leyes. Desde un punto de vista teológico el Pentateuco cuenta la formación del pueblo de Israel. Este pueblo tiene leyes, normas que rigen las relaciones entre los hombres y de los hombres con Dios.

Las leyes fueron surgiendo de casos concretos, de situaciones vividas por el pueblo. Ej Dt 22,8; Éx 22,4; Éx 21,33-34; Lv 13,9-11.45-46. Pero no todas eran cuestiones civiles y penales ya que un puesto importante lo ocupa la legislación sobre el culto que lo regulaba hasta en los detalles más minuciosos. Los sacerdotes eran lo encargados de estas leyes.

En un primer momento las leyes nacen la familia, el clan, la tribu quienes generalmente copiaban leyes de los pueblos vecinos. Una norma aplicada en una tribu podía crear jurisprudencia para otras.

Luego en los santuarios se intercambiaban prácticas jurídicas y temas cultuales (sacrificios, ofrendas, etc.). A partir del rey David la corte es la que juzgará (1 Sm 15,1-4; 1 Re 3,16-28; 2 Re 8,4-6). Y en el templo de Jerusalén donde los sacerdotes también desempeñan funciones judiciales (matrimonios, enfermedades, animales comestibles o no, etc.).

·        Las leyes se fueron multiplicando a lo largo del tiempo por tres causas principales: los grandes principios eran insuficientes, por ejemplo una ley tan genérica como “no matarás” (Éx20,13) debe tener muchos matices (el que mata sin intención Éx 21,12-15; 22,1-2; 21,20.

·        Nuevos problemas y situaciones (el paso de la vida nómada al establecimiento en una tierra).

·        Distintas concepciones teológicas.

 

Formulación de las leyes: se distinguen dos grupos principales

1.      Leyes apodícticas: mandan o prohíben algo (no matarás, no robarás). Estas serán las leyes más antiguas. Originariamente fueron breves y posteriormente se añade una motivación. Se formulan en segunda persona del singular (el plural es más tardío). Se subdividen en: Imperativas: “Honrar padre y madre” y Prohibitivas: “No robarás”.

2.      Leyes casuísticas: plantean un caso concreto y emiten sentencia. Éx 22,5 y en algunos casos se presentan matices: “cuando….si…si…si.., son más frecuentes que las anteriores Éx 21,2.6.7.

 

Recopilación de las leyes: Dado que las leyes no podían estar sueltas fueron recopiladas. Un recurso era agruparlas en series de 10 (decálogos) Éx 20; Dt 5. Decálogo cultual: Éx 34 o bien en dodecálogos (12) por ejemplo el dodecálogo siquemita (promulgado en Siquem).

También se recopilaban guiándose por el contenido.

 

La legislación en Israel fue avanzando y esto se puede esbozar del siguiente modo: en tiempos patriarcales (seminómadas) se regían por el “código del desierto” que estipulaba tres días de hospitalidad y la protección luego por más de 150 Km. Ej Gn 18,1-8; 24,28; 19,1-8 Jue 19,16-24. También l”a ley de venganza de sangre” que marca la solidaridad tribal. El honor o la deshonra de un miembro repercute en todo el grupo (Gn 34,27-31). Por ello se protege a los huérfanos y viudas 2 Sm 2,22-23; 3,22,27 2 Sm 13. La venganza de sangre no se aplica al grupo más bien se lo expulsa de él. Otro ley es la de la pureza de raza (Gn 24) matrimonios dentro de la familia aunque no parece tener gran importancia en algunos períodos: Moisés se casa con una madianita, Salomón con mujeres extranjeras. A partir del s. V con la reforma de Nehemías cobra mayor importancia.

Moisés es el gran legislador ya que a él se le atribuye toda la ley y todos los códigos lo cual trae problemas de tipo histórico. Muchas normas no tienen sentido en el desierto y pertenecen a una cultura sedentaria y agrícola. Son leyes posteriores pero se les da autoridad de ese modo.

 

 

Las diez palabras o decálogo (Decálogo ético): únicas leyes que se transmiten directamente sin la intervención de Moisés. Contienen los diez imperativos esenciales de la moral y de la religión en dos formulaciones que se remontan a épocas distintas: Éx 20,2-17 y Dt 5,6-21 con notables variantes (ej. algunas diferencias: Descanso en el 7mo día: Éx creación; Dt salida de Egipto). Solución: el decálogo sufrió retoques, añadidos y comentarios por motivos pastorales y catequísticos. Esto no significa que no tenga que ver con Moisés ya que en su formulación primitiva ascienden a su época.

 

Decálogo cultual: (Éx 34) Luego que Moisés ha roto las tablas de la ley ante la indignación por la idolatría del pueblo Dios le ordena hacer otras dos tablas. Sin embargo no es el decálogo ético el que aparece sino otro de carácter cultual atribuido al yavhista. Contiene más de 10 preceptos aunque se lo presenta como decálogo.

 

 

Dodecálogo siquemita (Dt 27,15-26) son doce preceptos que deben ser recitados por los levitas delante del pueblo en Siquén entre los montes Ebal y Garizím. Más que preceptos son maldiciones para quienes están en contravención con Dios, algunas con breves motivaciones. Comparadas con el decálogo tienen diferencias y semejanzas.

 

 

Los tres grandes códigos

 

Código de la alianza: (Éx 20,22--23,33) el decálogo ético y el dodecálogo no contienen todas las normas para regular la vida. Por ello aparecen nuevas normas que se encuentran en el libro del Éxodo, luego del decálogo. Es una colección heterogénea que refleja una sociedad de pastores y agricultores. Aunque se lo relaciona con el decálogo y con la alianza del Sinaí sus disposiciones reflejan una sociedad ya sedentarizada por ello se lo ubica en la época de los jueces (s.XII), con la asamblea de Siquém (Jos 24) y con el “libro de la ley” que menciona Jos 24,25-26. No es que haya que ver en él ese “libro” pero el código de la alianza es sin duda el código de la confederación de las tribus de Israel. Se abría recopilado más tarde (IX). El espíritu del código es de profundo sentido social, preocupación por los más débiles y por la recta administración de la justicia.

 

Código Deuteronomista: (Dt 12—26) Se trata de un cuerpo legal destinado a sustituir al anterior, eliminando algunas disposiciones, modificando otras e introduciendo otras nuevas. Pasados los años el código de la alianza en algunos puntos resultaba anticuado y se hizo necesario actualizarlo y completarlo. Así surgió el conjunto de leyes que forman el núcleo del libro del Deuteronomio. No es un cuerpo legal completo, ni desde el punto de vista civil ni cultual. El autor saca de las tradiciones y de las costumbres de Israel todo lo que juzga más oportuno y adecuado para ilustrar e inculcar aquellos principios religiosos y morales que considera indispensables para todo israelita. Pero va más allá dado que no se contenta sólo con la pura observancia de la ley y quiere que ésta parta de motivos justos y que se alimente de principios que no se cansará de repetir. Este código está impregnado del espíritu profético, y sus leyes son expresión de un gran ideal espiritual y ético que debe guiar a toda la comunidad israelita. Entre estos principios podemos notar: la humanidad, la liberalidad y la filantropía. En ningún código hebreo o no se percibe tan alta devoción a Dios y benevolencia para con la sociedad. En ningún otro libro se presentan los deberes del hombre con un sentimiento tan profundo y tierno y con una elocuencia tan persuasiva. Leer 15,1-11 remisión de la deuda cada 7 años; 17,14-20 como debe ser el rey; 25,5-10 ley del levirato. Otro aspecto para destacar es la ley de centralización del culto (12,1-16).

La mayoría de los autores creen que este código tiene una relación de fondo con el “libro de la ley” hallado en tiempos del rey Josías (621 a.C.). La primera redacción fue en el reino del Norte y luego del 720 se trajo al Sur. Un siglo más tarde se terminó su redacción.

 

 

Ley de santidad (o código de santidad):[1] (Lv 17—26)  Se llama así por la frase: “Santificaos y sed santos porque yo soy el Señor vuestro Dios” (Lv 20,7) que se repite varias veces en los capítulos 19—22.  Las leyes se refieren no sólo a la santidad del culto sino también a los requerimientos de la justicia social. No se trata sólo de una piedad privada sino de una santidad considerada como un verdadero modo de vida y abarca toda la existencia personal, familiar y social. Este código es el resultado de recopilaciones y duplicados. Insiste en la santidad, en la distinción entre lo sagrado y lo profano y recalca la necesidad de cumplir algunas leyes morales y cultuales para mantener la relación entre el pueblo, los sacerdotes y la santidad de Dios. Los temas son: las leyes sobre los sacrificios, significado de la sangre, relaciones sexuales (incesto y relaciones no permitidas por la Toráh), deberes religiosos y morales y las penas para los que las transgreden. A partir del capítulo 21 las leyes se dirigen casi exclusivamente al sacerdocio.  Los sacerdotes legislaban desde tiempos antiguos y el espíritu de su legislación era diferente del código deuteronomista que surge en otro ambiente. Como recopilación, la ley de santidad y el código deuteronomista serían casi contemporáneos, pero las leyes de éste último son más antiguas. Su teología tradicional es la de Dios santo e inaccesible al hombre. Se afirma constantemente que la moral humana encuentra su última razón de ser en la santidad de Dios. Ser santos es actuar de manera tal que cada aspect6o de la vida sea un reflejo de la santidad de Dios. Muestra una gran preocupación humanitaria: ver 19,9-10 un medio efectivo para ayudar a los pobres de ese tiempo. Enseñanza para hoy: no tanto la aplicación concreta sino el principio que subyace. Leer: amor al prójimo con ejemplos concretos: 19,11-13; 19,33-34 al extranjero.

 

El código sacerdotal (Lv 1—7; 8—10; 11—16)

Es el nombre que los críticos dieron a esta colección. Comprende gran parte del libro del Levítico. Está constituido por normas a veces muy antiguas y otras más recientes. La redacción final se coloca después del 538, fecha del edicto de Ciro. Así  el código refleja sólo en parte el culto y los rituales que se seguían en el templo de Salomón.

 

 

Bibliografía utilizada:

 

  • AA.VV, Comentario Bíblico Internacional, Editorial Verbo Divino, Navarra, 2001.
  • AA.VV, Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Ediciones Paulinas, Madrid, 1988.
  • Sicre José  Luis, Introducción al Antiguo Testamento, Editorial Verbo Divino, Navarra 2011.

 

 

 

 

 



[1] Algunos autores sostienen que toda esta sección fue al principio una colección de leyes separadas, más antiguas que el resto del libro. Otros, consideran que el conjunto no tiene la coherencia indispensable para formar un cuerpo autónomo y que no presenta señales de haber existido antes como unidad separada del Levítico.

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