jueves, 9 de mayo de 2013


El libro de los Números

 

Su nombre en hebreo: be midbar: “en el desierto” parece responder mejor a su contenido que su nombre en griego. Efectivamente el tiempo en el desierto del Sinaí constituye el fondo de la obra. Dentro de ella hay dos puntos de referencia: el monte Sinaí y el oasis de Cades.

 

Estructura:

 

Se reconocen tres partes:

1.                       Israel en el Sinaí: (1,1--10,10)

2.                       La marcha desde el Sinaí a las llanuras de Moab: (10,11-22,1ª)

3.                       Israel en las llanuras de Moab: (22,1b—36,13)

 

La primera parte del libro se compone exclusivamente de textos legislativos y narrativos. Esta parte está ligada a menudo a Éx 19,1—40,38 y al libro del Levítico. El conjunto Éx 19,1—Nm 10,10 constituye la perícopa del Sinaí. Esta parte esta dedicada sobre todo a la organización de las tribus en torno a la Tienda del Encuentro y a la organización de los levitas que estaban dedicados al servicio de la tienda.

 

La segunda parte describe la marcha del pueblo por el desierto, constituyendo el cuerpo central del itinerario por el desierto, período ejemplar de tentaciones, esperanzas, crecimiento y estancamiento, de cercanía de Dios y de ruptura con él. La tradición sacerdotal constituye el esquema fundamental del relato sobre el que se insertan las otras tradiciones. Son los conocidos 40 años del desierto desde el Sinaí hasta las estepas de Moab en la transjordania meridional a donde se llega en 22,1.

Dentro de esta unidad se pueden aislar algunos conjuntos literarios a veces poco homogéneos. Ej 10,11—12,16 narración del viaje desde el Sinaí hasta el desierto de Farán con varios incidentes en su recorrido que revelan tensiones dentro del pueblo: el fuego de Taberá que devora a los que murmuraban desconfiando de Dios y de Moisés. La rebelión de Aarón y María contra Moisés. 13—14 la misión de explorar la tierra de Canaán y más murmuraciones. 15—19 golpes contra Moisés, la rebelión de Coré, Datán  Abirán, la definición del sacerdocio personificado en Aarón. Ritual de purificación. 20—21 la gran marcha a través del desierto hasta las estepas de Moab y fronteras de la tierra prometida.

 

La última sección tiene por objeto la preparación de la conquista del país de Canaán. En los capítulos 32—36 están en las estepas montañosas de Moab a la altura de Jericó. Se distinguen dos cuadros: cc 22—24 los cuatro poemas de Balaám que están destinados a resaltar el poder de Israel sostenido por Dios. El cap. 25 al final la idolatría cananea con sus ritos de prostitución sagrada y ritos de la fecundidad. Hay pasajes narrativos mezclados con textos jurídicos.

 

Puede parecer una obra heterogénea y sin orden. Tenemos dos pistas para entender la obra como un todo.

 

La fidelidad de Dios a su promesa a pesar de la infidelidad del pueblo

Se describe la organización del pueblo en vistas a la conquista de la tierra.

1,2 Las tribus hacen un nuevo censo y se organizan.

3,4 Los levitas son colocados aparte y se delimitan sus funciones.

7—9 Las instituciones cultuales se ponen en funcionamiento.

Se trata de un pueblo organizado, estructurado y ordenado para la marcha hacia la tierra prometida. Sin embargo el pueblo duda de la palabra de Yahvé, se pone en tela de juicio la autoridad de Moisés y Aarón (12; 16—17). Los israelitas rechazan (incluido Moisés y Aarón) la conquista de la tierra (13—14; 20,1-13). Dios permanece fiel a sus promesas (15,2.18).

 

La invitación a la santidad y la condena del pecado

La exhortación de 15,40 da una clave de lectura del conjunto del libro. La comunidad está llamada a vivir en la proximidad de Dios. Esto exige santidad, es decir respeto de las leyes y obediencia al proyecto de Dios. La desobediencia traerá su sanción: la primera generación israelita, salida de Egipto, muere en el desierto a causa de esto (Nm 14). Moisés y Aarón no pueden entrar en la tierra prometida (20,12). Los únicos de esa generación que son beneficiados son Caleb y Josué que se mantuvieron fieles (14,24-38). Es la segunda generación de israelitas la que se prepara en las llanuras de Moab a entrar en Canaán y heredan la promesa hecha a sus padres.

El destino de la primera generación 32,8-15 sirve de paradigma para dar ejemplo a todas las generaciones del costo de alejarse de Dios.

Estas dos pistas permiten que aparezca la unidad del todo: hay un único proyecto teológico, que liga las tres secciones. Los relatos y las leyes exhortan a la santidad (los relatos ilustran y apoyan las leyes) y hay una lógica argumentativa de separación entre lo santo y lo profano, lo puro y lo impuro, el fiel y el infiel.

 

Contextos generales de interpretación del libro:

 

 Contexto histórico: la estructura y la teología del libro pueden ser atribuidos a autores sacerdotales. Los relatos sacerdotales han sido redactados a partir de fuentes más antiguas preexistentes. Así Nm 13—14 se ve que el relato sacerdotal depende de un relato antiguo que fue fusionado con el relato sacerdotal. Otras tradiciones antiguas se encuentran en Nm 11—12; 22,14.

Los cuerpos legislativos pueden atribuirse a autores sacerdotales, algunos más tardíos que otros (ej 16—17; 15; 18—19)

Ciertos textos reflejan una influencia cercana a la perspectiva deuteronomista: la intercesión de Moisés en 14,13-19 que desarrolla una teología del pecado y del perdón opuestas a las que se encuentran en el resto del capítulo. Mientras que según los autores sacerdotales toda falta voluntaria conlleva un castigo el texto deuteronomista insiste en centrarse en el perdón.

Constatamos así que el libro de los Números esta marcado por la presencia de un debate que opone dos concepciones diferentes de las relaciones entre Dios y el hombre. ¿Quiénes son los protagonistas de este debate? En el entorno sacerdotal del templo de Jerusalén luego del exilio se desarrolla una teología que insiste en la necesidad de separación entre Israel y los demás pueblos. Así se mantendrá la identidad de la comunidad y sus mediadores son los sacerdotes y el culto como se ve en textos tardíos de Nm 16—19: Esta teología domina el libro. Nm 14,13-19 presenta con la misma fuerza una radical oposición atribuida a veces a un entorno laico, que considera que lo que constituye la identidad del pueblo es la historia de Israel (no sólo el culto) en la medida que esta historia es historia de salvación. Dos aspectos específicos merecen ser desarrollados.

 

 

La pluralidad de enfoques teológicos presentes en el libro.

Sus últimos redactores no encontraron la forma de armonizar la obra. La estructura global proviene de autores sacerdotales, y cierto número de complementos y adiciones tardías (teológicas, históricas armonizan con el Deuteronomio o el libro de Josué) reflejan la influencia de círculos laicos influenciados por la teología deuteronomista.

Este libro constituye por lo tanto el testimonio de la diversidad de expresiones de la fe que se pueden dar en el seno de una misma comunidad y nos cuestiona sobre nuestra propia capacidad de asumir las diferencias y divergencias en el seno de nuestras comunidades.

 

 

Bibliografía utilizada:

 

  • AA.VV, Comentario Bíblico Internacional, Editorial Verbo Divino, Navarra, 2001.
  • AA.VV, Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Ediciones Paulinas, Madrid, 1988.
  • Ska Jean Louis, Introducción a la lectura del Pentateuco, Editorial Verbo Divino, Estella 2001.

 

 

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